No tuve más remedio que responderle afirmativamente a su pregunta, me sentía como es de suponer incómodo con la situación así que no quize abundar en el tema y simplemente confirmé sus sospechas.
Ese noche salimos juntos del trabajo y camino a la parada del autobús ella me contó que una amiga suya, le había leído las cartas y estas decían que X no era lo mejor en su vida ya que tarde o temprano la haría sufrir porque le mentía y además pronto conocería al amor de su vida, obviamente no era X.
Para mis adentros en ese momento se despertó una especie de emoción dulzona y extraña era como si me estuviera dando una buena noticia como si al contarme eso Stephany me insinuara algo. Ella parecía no estar convencida de su relación y ahora se enteraba que yo estaba solo. Parecía muy simbólico.
Sin embargo mi ruptura reciente aun dolía y más que otra cosa mi deseo por recuperar a Lucy seguía latente.
Al siguiente día entre Stephany y yo, dio inicio una costumbre que se mantiene hasta el día de hoy. La costumbre de comer juntos.
Cuando ese día llegó la hora de comer, me despedí de ella para dirigirme a la fonda donde cotidianamente comía desde hace algún tiempo. Pero cuando le decía - Ahorita vengo voy a comer, me detuvo para preguntarme- te puedo acompañar? Gratamente fuí sorprendido por su petición así que gustosamente accedí y ese día compartí la hora de la comida con ella por primera vez.
Fue ese momento una especie de bálsamo para mis heridas y mi soledad pues su compañía me hacía olvidar por un instante el duelo interno en el que me encontraba.
Pero sin saberlo se estaba gestando algo que terminaría haciéndome sufrir, eso es lo que hoy estoy viviendo.
He caído en lo que Naxos llama "La zona de los mejores amigos".
