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Un hombre en proceso de evolución, artista, poeta y loco.

martes, 12 de febrero de 2008

Como me enamoré Capítulo VII

El día de su cumpleaños.

Una sonrisa bastó para que mi linda Stephany consiguiera hacerme sentir feliz al pedirme que le obsequiara un traje de baño para celebrar su cumpleaños...en una fiesta en la que evidentemente no estaba yo enlistado para acompañarla. Claro yo tenía que comprender que sí estaba presente X yo saldría sobrando. No importa consentirla me hacía sentir feliz. Así que una tarde la acompañé de compras y llegamos a esa famosa tienda de ropa que tanto anuncian en la tele por el bendito bikini. Si señores era un coqueto bikini algo muy adecuado a su edad y a su belleza, eso si la imagen de ella en ese traje de baño sólo ha sido un sueño en mi imaginación, como dije antes yo no tuve el privilegio de acompañarla a la mencionada fiesta... ella pidió mi comprensión y yo no pude más que decir no importa te veré en mis sueños...(que estúpido dirán muchos, aun los que puedan compartir una historia similar).

Ella celebró su fiesta sin mi compañía, omitió contarme nada sobre la misma, hecho que de alguna forma agradecí pues no me gustaba la idea de saber que ella sea había divertido con X (celos, malditos celos que no sirven mas que para darme cuenta que cobarde he sido).

Pero yo tenía preparada un sorpresa más para halagarla... la fiesta esa en el balneario en la que no participé, fue anticipada a la fecha exacta de su cumpleaños. Así que para el día preciso, como quien dice el mero mero, yo preparé un pastel, velitas y un mensaje de feliz cumpleaños para que al llegar a la oficina temprano por la mañana se encontrara con el. (con el pastel no con X)

Otro abrazo como el del 6 de enero, fue la recompensa más hermosa que recibí a mi llegada, (que lindo es sentir su cuerpo las veces que me abraza, cuando lo hace me siento el hombre más fuerte del mundo, el más poderoso protegiendo a la más frágil de las flores, sí ya lo se soy un cursi perdón) pude ver la emoción reflejada en esos ojitos cafés que tanto adoro, en un exceso de presunción me aventé la puntada de decir que el pastel lo había preparado con mis propias manos, bueno uno es así a veces. Al final de cuentas el mensaje estaba ahí, a través de ese detalle le estaba diciendo lo mucho que desde entonces la quiero.

Como de costumbre X vino a interrumpir mis mejores momentos, cuando departía con ella y con los demás compañeros el pastel de cumpleaños de mi linda Stephany, se le ocurrió llegar, como les digo, siempre en el momento más inoportuno. Puso su cara de what cuando nos encontró a todos cómodamente sentados celebrando los 23 abriles de mi princesa. Y no atinó más que a decir- Buenos días (creo que ya no le tocó pastel, la verdad no me acuerdo y además que importa)

Tiempo después tuve la satisfacción de saber que el detalle del pastel, fue más halagador que el costoso regalo que X le dio, ella misma lo comentó delante de mi con un amigo que me presentó en alguna ocasión que compartí con ella una velada en un canta-bar.

El mencionado regalo fue una chamarra de marca que por cierto le queda grande y pocas veces se la he visto puesta y según las propias palabras de Stephany, X se la entregó del modo más frío y casi casi por cumplir, si ya se que muchos dirán que me consuelo con poquito, pero esas son la clases de emociones que viven en la cabeza de un hombre estúpidamente enamorado.

Y vaya que eso pesa como losa de mármol sobre mi consciencia a mis 40 años...

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